“La vulnerabilidad hídrica tiene rostro de mujer” por Macarena Salinas y Anahí Urquiza

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Columna de opinión escrita por Macarena Salinas, Licenciada en Ciencias de los Recursos Naturales Renovables de la Facultad de Agronomía U. de Chile, estudiante (CR)2 y colaboradora de RedLama, y Anahí Urquiza, investigadora del (CR)2 y académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

Hoy, como cada 22 de marzo, se celebra el Día mundial del Agua. Este año la consigna es “valoremos el agua”, para dar cuenta de los distintos valores que se le otorga al agua en sus múltiples usos, ampliando las perspectivas y el debate, buscando así apreciar y cuidar un recurso que es indispensable para los ecosistemas, la salud, cultura, educación, agricultura, entre muchos otros usos. Su importancia radica en que, la forma en que se valore el agua, repercutirá en cómo se gestione[1].

La evidencia científica señala que la crisis hídrica responde principalmente a una gestión y gobernanza deficiente. En Chile, la institucionalidad está disgregada en más de 40 instituciones[2] las cuales funcionan de manera descoordinada y cuyas funciones se traslapan[3]. Por otra parte, el régimen jurídico de las aguas en Chile se rige por el Código de Aguas de 1981, el cual fortaleció el régimen privado y favoreció el libre mercado de los derechos de aprovechamiento de las aguas, permitiendo que se trance como cualquier mercancía[4]. Esto trajo como consecuencia una creciente sobreexplotación del agua y un aumento de las desigualdades en el acceso al recurso hídrico, hoy en día, se estima que cerca de un millón de personas no tienen acceso al agua de forma segura[5].

Por esto es clave considerar nuevas formas de gobernanza del agua, transitando hacia otros modelos, como lo es la gobernanza policéntrica que propone Elinor Ostrom, que considera múltiples niveles de decisión, centrándose en los saberes locales, adaptándose a las especificidades territoriales, y generando instancias de participación efectiva entre los distintos actores. Sin embargo, dentro de estos últimos, existen grupos que históricamente han tenido una baja participación en las instancias de toma de decisión en la gestión del agua, dentro de los cuales se encuentran las mujeres.

La perspectiva de género en la gestión de las aguas es fundamental, ya que permite incorporar distintas visiones y propiciar nuevos enfoques. Las mujeres tienen conocimientos tradicionales y experiencias respecto de la gestión del agua, además de que su trabajo reporta prácticas más cooperativas y orientadas al cuidado de lo colectivo, sin embargo, tienen un limitado acceso al recurso hídrico y una baja representación en la toma de decisiones[6] [7]. Además, corresponden a un segmento de la población que presenta mayor vulnerabilidad frente a las crisis. En los territorios afectados, son ellas quienes van en busca de agua para abastecer a sus familias y, con frecuencia, son también quienes quedan a cargo de sus hogares, dado que es más común que los hombres emigren ante las crisis[8]. Es por esto que se debe tener especial cuidado en los grupos más vulnerables. La sociedad es heterogénea, por lo que los impactos y respuestas ante estos escenarios de crisis también lo son.

Se prevé que el actual escenario de escasez hídrica será agravado por las proyecciones de cambio climático antrópico, lo que podría exacerbar las vulnerabilidades de las mujeres8. Por tanto, incorporar la perspectiva de género en los planes y programas vinculados al agua, será fundamental para contribuir en su sostenibilidad [9]. Respecto a esto, cabe destacar que, si bien es clave tener una perspectiva de género, no se debe caer en prácticas reduccionistas, por lo que se deben considerar también otros ejes, como la edad, etnia, nivel socioeconómico, religión entre otros, a través de un enfoque interseccional[10].

Es claro que a medida que pasa el tiempo se complejiza aún más el panorama, agudizándose las problemáticas respecto al agua. Se debe tomar en cuenta el valor que tiene el recurso desde diversas perspectivas, con la finalidad de gestionar de manera más integral un bien común tan vital, resguardando las funciones críticas para el cuidado de la salud humana y para la mantención de los ecosistemas. Para esto es necesario transitar hacia nuevos modelos de gobernanza con prácticas más sustentables, respetuosas con los ecosistemas y comunidades, cuya gestión sea de carácter más inclusivo y participativo, abriendo espacios para la incorporación de más mujeres como actores sociales y políticos, sin caer en estereotipos de cuidadoras que pueden seguir aumentando las cargas que se le han asignado. Disminuir las vulnerabilidades de las mujeres, no solo trae mayor equidad e inclusión, sino que también responde a entregar más soluciones y trabajar más colectivamente, fomentando así la resiliencia del sistema ante los riesgos provocados por el cambio climático.

Referencias:

[1] UN Water. 2021. Día mundial del agua 2021. Disponible en: https://www.pseau.org/outils/ouvrages/un_water_dia_mundial_del_agua_valoremos_el_agua_2021.pdf

[2] Banco Mundial. 2013. Estudio para el mejoramiento del marco institucional para la gestión del agua. Documento del Banco Mundial. Disponible en: https://research.csiro.au/gestion-copiapo/wp-content/uploads/sites/216/2018/01/010-Estudio-para-el-Mejoramiento-del-Marco-Institucional-para-la-Gestion-del-Agua-DGA-BM-2013.pdf

[3] Urquiza, A., Amigo, C., Billi, M., Cortés, J., Labraña, J. 2019. Gobernanza policéntrica y problemas ambientales en el siglo XXI: desafíos de coordinación social para la distribución de recursos hídricos en Chile. Pers. y Soc. XXXIII, 133–160.

[4] Bauer, C. 2015. Canto de Sirenas: El derecho de aguas chileno como modelo para reformas internacionales. 2a edición. Santiago, Chile: Ediciones El Desconcierto.cl. 317p.

[5] Fundación Amulén. 2019. Pobres de Agua: Radiografía del agua rural en Chile. Disponible en: https://www.fundacionamulen.cl/wp-content/uploads/2020/07/Informe_Amulen.pdf

[6] Agarwal, B. 2010. Gender and Green Governance: The Political Economy of Women’s Presence Within and Beyond Community Forestry. Nueva Delhi: Oxford University Press. 488p.

[7]  CAP-NET y GWA. 2014. Why Gender Matters in IWRM: A tutorial for water managers. Full resource document. 115p.

[8] Fröhlich, C., Gioli, G., Cremades, E., & Myrttinen, H. 2017. Water Security Across the Gender Divide. Springer International. 233p.

[9] GWA y PNUD. 2006. Guía de Recursos: Transversalización del enfoque de género en la gestión del agua: versión 2.1. Dieren, Países Bajos: Alianza de Género y Agua. 234p.

[10] Phuong T. A. Huynh y Bernadette P. Resurreccion. 2014. Women’s differentiated vulnerability and adaptations to climate-related agricultural water scarcity in rural Central Vietnam, Climate and Development, 6:3, 226-237.